viernes, 15 de agosto de 2014

La Inmortalidad del Alma

La Inmortalidad del Alma es uno de los principios fundamentales de la Masonería, desde que como profanos se nos presenta la solicitud de ingreso, la pregunta es clara y directa ¿Qué piensa acerca de la inmortalidad del Alma? Todo hombre común que aspira a integrarse a nuestra orden debe tratar de responder a esta pregunta, en forma rudimentaria tal vez, pero está obligatorio a responderla.

Si los profanos deben responder a esta interrogante, los masones, con mucha más razón, estamos obligados a hacerlo y deberíamos preguntarnos también por qué creemos en ello y trataré de hacerlo, tal vez no lo logre pero al menos se abrirá un tema de discusión que nos enriquecerá.

Probablemente el hombre primitivo intuyó la existencia del alma a través de sus sueños, pensaba que cuando dormía algo de él salía de su cuerpo y vivía sus propias experiencias y en esos sueños veía a otras “almas”  o partes de otras personas generalmente conocidas: hijos, mujer u otros miembros de su tribu. Esta toma de conciencia no fue más que la revelación de una creencia natural o, más exactamente, de un conocimiento innato, pues el hombre, desde su creación, ha poseído siempre una esencia espiritual, a través de la cual era conciente intuitivamente de la existencia de algo superior.

Posteriormente, mientras el pensamiento evolucionaba, el hombre se empezaba a plantear nuevas cuestiones acerca del alma, ahora intuía que era inmortal y buscaba pruebas objetivas que reforzasen sus teorías. Platón se planteó la existencia del alma inmortal en varios de sus diálogos más conocidos (Menón, República, Felón y Fedro). David Hume escribió que sólo el evangelio podría dar luz sobre la existencia del alma y su inmortalidad y ponía como imposible probarlo a través de la razón.

Por otra parte, no existe ninguna religión cuyo credo no esté basado en la existencia del alma. Esto se debe a que la mayoría de los movimientos religiosos reposan en las enseñanzas que los más grandes iniciados han transmitido sobre este tema. En efecto, cada uno de ellos, llámese Jesús, Mahoma, Buda, etc, ha predicado la espiritualidad y la necesidad de que cada ser humano se perfeccione en contacto con el mundo terrenal y con las pruebas que ello conlleva. Ahora, es evidente que si todos los que han marcado la historia religiosa de la humanidad han tenido idénticos propósitos en épocas diferentes y en países muy alejados unos de otros, es porque todos ellos han tenido acceso a una misma sabiduría, llamada Tradición Primordial o también Teosofía, es decir Sabiduría Divina.

Sin llegar a considerar a las personalidades fuera de lo común que acabo de mencionar, han existido y existen una multitud de filósofos, sabios y artistas que, en distintos campos, han tocado el tema con mucha convicción. Respecto a ello, podemos notar que las más bellas obras literarias, científicas y artísticas han sido creadas por aquellos que admitían su existencia y ponían su talento al servicio de sus convicciones  místicas o religiosas. Aparte de Platón y Hume que ya mencioné,  tenemos el caso de Leonardo Da Vinci, René Descartes, Isaac Newton, etc. Cómo podríamos considerar que estos seres excepcionales eran utópicos y que fundaron toda su existencia en valores falsos? En este terreno, quizá más que en ningún otro, debemos dar prueba de humildad y saber reconocer la evidencia, no material, que nos presentan los sabios y místicos de todos los tiempos.

Esto nos demuestra que no todo en masonería, se puede demostrar racionalmente. Al igual que nuestra creencia en el alma inmortal, nuestra firme creencia en un principio creador  que llamamos G.·.G.·.D.·.U.·., se fundamenta en todo lo que he mencionado anteriormente. Si juramos como masones es porque creemos que lo contenido en el V:. de la L:.S:. es la voluntad revelada del Principio Creador. Quiénes somos nosotros para afirmar que lo escrito y lo enseñado por los grandes iniciados o profetas son falsas verdades? Quiénes somos nosotros para afirmar que estaban equivocados? Quiénes somos para despreciar el conocimiento que aquellos que son más grandes que nosotros han aportado a los hombres?


El haber escogido intentar desarrollar este tema en esta oportunidad, me ha demostrado lo arduo y apasionante que es el camino que debe seguir el masón. Un camino de estudio, de meditación constante, de aprovechar cada frase, cada experiencia vivida por gente que fue más allá de lo tangible, más allá de lo materialmente demostrable. Me siento afortunado de pertenecer a una sociedad de hombres que razonan pero que también creen, que también tienen fe.


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